Enseñanzas/Teachings

Tiempos Difíciles, Predicamentos, Problemas Insolubles...

"Estás en el fondo de un pozo seco de 200 pies. ¿Qué harás?"

En estos días, a menudo vivimos cambios confusos, apoyos inseguros, situaciones inesperadas. ¿Cómo se siente cuando aquello de lo que estábamos  seguros ya no lo está? En estos tiempos confusos y angustiantes, ya sea por agitación política, por un diagnóstico de cáncer o por una crisis social, podemos sorprendernos de descubrir grietas por donde entra la luz. Podemos confiar en nosotros mismos para poder responder desde fuera de la caja en la que ignorábamos  estar. Tal vez con la creatividad que siempre hemos tenido y que descubrimos  nuevamente , podemos relajarnos a  una vida más profunda de la que creíamos   disponible para nosotros ... justo aquí  en medio de un momento muy difícil.

 

Por supuesto no somos los primeros en vivir en tiempos difíciles. Por ejemplo, en China, desde el año 755 hasta 764, dos tercios de las personas murieron a causa de  guerras y hambrunas. La población bajó de 53 millones a 17 millones. Fue entonces cuando el Chan, más tarde llamado Zen, tomó forma. 'Chan' significa literalmente 'meditación'. La meditación, específicamente la meditación con koans, es lo que algunas personas hacían para sobrevivir, conectarse y dar sentido a su mundo. Su meditación no estaba muy enfocada a  estados espirituales especiales o buscar la reducción del estrés. Se trataba de encontrar la  posibilidad de estar completamente inmerso en la vida en medio de los tiempos difíciles. Los koans a menudo nos presentan situaciones de  vida que son imposibles, como puertas que carecen de bisagras y manijas, o como un dolor inconsolable. Entonces nos dan la oportunidad de encontrar la luz allí mismo en la puerta cerrada, el dolor, la situación imposible. Y encontrar la luz puede ser algo muy diferente de lo que pensamos.

 

El maestro Lin-chi dijo: "Cuando algo te confronte, no lo creas. Lo que sea que aparezca, ilumínalo con tu luz. Ten confianza en la luz que siempre está trabajando dentro de ti “.

--D Allen

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Hard Times, Predicaments, Unsolvable Problems… 

 

”You are at the bottom of a 200 foot dry well. What will you do?”

These days we’re often living with confusing change, twisting foundations, unexpected predicaments. What’s it like when what’s been secure gets shaky and what’s been certain no longer is? In these often confusing and heartbreaking times, whether of political turmoil, a cancer diagnosis or a community crisis, we can be surprised to discover cracks where the light is entering. We can trust ourselves to respond outside the box we didn’t know we were in. Maybe with a newly discovered creativity we’ve had all along, we can fall into a deeper life than we imagined was available to us…right here in the middle of a really hard time.

 

We’re not the first to be living in hard times, of course. In China from 755-764, two-thirds of the people died from war and famine, the population falling from 53 million to 17 million. That’s when Chan, later called Zen, took shape. ‘Chan’ literally means ‘meditation.’ Meditation, specifically meditation with koans, is what some people did to survive, connect, and make sense of their world. Their meditation wasn’t about special spiritual states or stress reduction. It was about finding the possibilities of being fully immersed in life right in the midst of the hard times. Koans often present us with situations in life that are impossible, like doors lacking hinges and handles, or like inconsolable heartbreak. Then they give us the opportunity to find the light right there in the shut door, the sorrow, the impossible situation. And finding the light may be something very different from what we think. 

 

Lin-chi said: “When something confronts you, don't believe it. Whatever appears, shine your light on it. Have confidence in the light that is always working inside you.”

--D Allen

Hago Votos Por Apaciguar El Dolor Interminable Del Corazón

 

En conversaciones que tuve con algunos de ustedes en Oaxaca, ya sea en el retiro o por fuera, hablamos un poco de lo que en el budismo se llama los Cuatro Votos. Me di cuenta de que la gente respondió más al segundo voto, el voto de apaciguar el dolor interminable del corazón. Para mí cada voto es también un koan. ¿Cómo puedo apaciguar el dolor interminable del corazón? ¡Imposible! No hay fin al dolor interminable, ¿verdad? Y yo simplemente soy una persona común y corriente en este mundo, así que ¿qué puedo hacer? Y todavía…

 

El pasado fin de semana estuve en un  retiro en California. Hizo un calor extraordinario, casi 38C grados, y no teníamos aire acondicionado. Eramos130 personas en una sala no muy grande y con ventanas que no se abrían. Sin embargo, el retiro fue profundo, y abrió nuestros corazones como una cascada, y hubo tristeza y alegría. Un día, durante el almuerzo  recibí un correo electrónico de un amigo que hablaba del calor intenso en California, de los incendios forestales, y también del huracán en Texas y el de México, y los refugiados en tantos lugares, y tanta gente hambrienta, y bombas atómicas que nos amenazan a todos. En una charla esa tarde, uno de los maestros dijo: "Está bien". Ella quiso decir que todo estaba bien. Y yo no tuve dudas de que lo que ella dijo era cierto. Todo está bien. Y debido a que todo está bien, es tan importante dar de comer a las personas hambrientas y encontrar seguridad para las personas que están en peligro. Porque ellas son nosotros. Y porque cada persona tiene derecho a tener  la oportunidad de despertar al entendimiento  de que todo "está bien." Podemos estar aquí el uno para el otro, y podemos amarnos unos a otros. Todo está bien.

 

Los koans son herramientas para abrir nuestros corazones. Este puede abrirlo ampliamente:

 

P: El Bodhisattva de la compasión tiene mil manos y ojos. ¿Cómo puede usar todas esas manos y ojos?

R: Es como alcanzar una almohada detrás de ti en la noche.

P: Entiendo.

R: ¿Qué entiendes?

P: Que sobre todo el cuerpo hay manos y ojos.

R: No está mal, pero eso no es todo.

P: ¿Cómo lo entiendes?

R: A través de todo el cuerpo hay manos y ojos.

--D Allen

I Vow to Set Endless Heartache to Rest

In conversations I've had with some of you in Oaxaca, in the retreat and outside of it, we spoke a little about what in buddhism is called The Four Vows. I noticed that people responded the most to the second vow, the vow to set endless heartache to rest. For me each vow is also a koan. How can I set endless heartache to rest? Impossible! There is no end to endless heartache, right? And I am only one ordinary person in this world, so what can I do? And yet...

The past weekend there was a retreat in California. It was extraordinarily hot, almost 100F, and we didn't have air conditioning. We were 130 people in a not very large hall with windows that did not open. Nevertheless, the retreat was profound, opened our hearts like a waterfall, and there was both sadness and happiness. One day during lunch I received an email from a friend who was commenting on the intense heat in California, the forest fires, and also the hurricane in Texas and also in Mexico, and the refugees in so many places, and so much hunger, and atom bombs that threaten all of us. In a talk that afternoon, one of the teachers said, "It's ok." She wanted to say that all was well. And I didn't doubt that what she said was certain. All is well. And because all is well, it is so important to to feed people who are hungry and provide safety for people in danger. Because they are us. Because each person needs the opportunity to wake up to the realization that "all is well." We can be here for each other, and we can love one another. All is well.

Koans are tools to open our hearts. This one can open our hearts fully:

Q: The Bodhisattva of compassion has a thousand hands and eyes. How can she use all those hands and eyes?

R: It's like reaching behind you for a pillow in the night.

Q: I understand.

R: What do you understand?

Q: All over the body are hands and eyes.

R: Not bad, but that isn't the whole thing.

Q: How do you understand it?

R: Throughout the body are hands and eyes.

--D Allen

¡Necesitamos las artes!

Vivimos en un momento en que la creatividad es muy necesaria. Necesitamos más artistas, más música, poesía, baile, pintura, todas las artes. Necesitamos más pensadores creativos, estrategias y organizadores. Las viejas formas de enfrentar nuestras dificultades se están desmoronando. ¿Si lo permitimos, qué nuevas esperanzas y alegrías podrían aparecer? A través de  la meditación entramos a un espacio donde puede surgir la creatividad. Los koans abren las puertas hacia ese espacio y hacia formas de belleza que quizás no podíamos ni  imaginar.

Existe una larga conexión histórica entre el zen y las artes. Muchas formas artísticas  desde los dibujos y pinturas con tinta china hasta el tai chi y los haikus (poemas característicos del zen) surgen a través de la práctica de la meditación zen. Escritores y pintores logran desbloquearse y producir obras nuevas a medida que se activa la energía de sus talentos a través de la quietud de la meditación  y del no-saber al que los koans invitan.

 

La meditación no es algo que hacemos solo cuando estamos sentados en silencio en un centro de meditación. Lo hacemos caminando por la calle, alimentando a nuestros hijos, cantando una canción: descubrimos que las actividades  de la vida diaria pueden ser expresiones de belleza. Vivimos nuestras vidas mas de una manera creativa en todas las situaciones. 

--Rachel Boughton y D Allen

¿Y Ahora Qué?

 

¿Y ahora que? es una pregunta interesante, tal vez una pregunta perenne, pero parece muy pertinente en estos días. ¿Y ahora que? es la pregunta que surge cada vez que estoy perdida, cuando parece que algo se requiere de mí, pero no sé  lo que es. Puede ser algo sobre como está el mundo, o sobre relaciones cercanas, o simplemente sentarme a solas solo conmigo, sin estar segura para que estoy aquí o qué tengo que hacer a continuación. Hay algunas cosas que he notado recientemente.

 

Mi hija me escribió el día después de los eventos (violencia y racismo) en Charlottesville y me dijo que estaba demasiado deprimida por el estado del mundo y que ella sólo quería quedarse en la cama y comprar ropa por internet.

 

La primera cosa, le dije, era que tenia que salir de la cama y encontrar personas  que estén haciendo cosas buenas y ayudarles (ya que resulta que tiene bastante ropa). Este tipo de ayuda es algo que todos podemos hacer, y probablemente ya lo estamos haciendo hasta cierto punto.

 

También se me vienen a la mente otras cuatro cosas importantes (aunque no se las dije a mi hija porque ella no siempre aprecia mis consejos):

 

1. permítete ser movido

2. no pienses que no se trata de ti

3. no pierdas tu sentido del humor

4. recuerde estar aquí, ahora

 

Permitir que algo nos mueva es importante en cualquier momento, pero especialmente cuando las respuestas parecen ser necesarias. No respondo muy bien cuando mi respuesta es como una armadura para no sentir algo. Como inventar historias sobre el por qué no hay ninguna esperanza, que es otra manera de evitar que algún evento nos mueva. Significa sentir el río corriendo debajo de mi. Y es entonces que también puedo notar que lo que yo hago importa, cambia el río.

 

Darme cuenta que también se trata de mi es importante. Es parte de poder sentir las cosas. Yo también puedo sentirme enfurecido y lleno de ira y miedo. Soy capaz de atacar y ser cruel. Y si me doy cuenta, tal vez no lo voy a rechazar sin decir nada mientras digo que soy inocente. Tal vez pueda moverme deliberadamente y con compasión. Esto puede volverme más eficaz y poderoso en el largo plazo.

 

No perder el sentido del humor puede ser un corolario de todo lo anterior. Tener una relación con mi propia sombra, la parte de mí que es todo lo que desapruebo, funciona mejor cuando puedo reír. Y no sólo una risita avergonzada, reír abiertamente, con todo el cuerpo es bueno.

 

 

Recordar estar aquí, ahora, significa no renunciar a tener una práctica cuando las cosas se ponen intensas. Cuando estoy en otro lugar y en otro tiempo, y asumo  el problema de otro como el mío propio, me pierdo de la vida que tengo y la energía que obtengo al estar en este momento, justo aquí, es perfecto, la luz a través de las hojas, la brisa en mi cara, la gente que amo. Una de las maneras de agotarnos es cuando olvidamos tener nuestras propias vidas. 

Respirar y ver y oír y sentir y tener este cuerpo, de pie y cayendo, hace que todo sea posible. 

 

--Rachel Boughton, septiembre  2017

We need the arts!

We are living in a time when creativity is very much needed. We need more artists, more music, poetry, dance, painting—all the arts. We need more creative thinkers, strategizes and organizers. Old ways of meeting our difficulties are crumbling. What new hopes and joys might appear if we make room for them? Meditation creates the space for creativity to appear, and koans open the doors into that space and into forms of beauty we may not have been able to imagine. 

There is a long historical connection between zen and the arts. Many art forms—from ink painting to tai chi to haiku poetry—flow out of zen meditation practice. Writers and painters break through blockages to new works as their talents become energized out of the stillness of meditation and the not-knowing that koans can invite. 

 

Meditation is not something that we do only when we are sitting quietly in a meditation center. We do it walking down the street, feeding our children, singing a song—we discover that the ordinary activities of daily life can be forms of beauty.

--Rachel Boughton y D Allen

And Now What?

What now? is an interesting question, maybe a perennial question, but seems pertinent these days. What now? is the question that arises whenever I'm at a loss, when something seems required of me but I don't know what it is. It can be something about the state of the world, or relationships closer in, or just sitting alone with myself, not sure what I'm here for or what to do next. There are a few things I'm noticing recently. 

 

My daughter texted me the day after the events in Charlottesville and said she was too depressed by the state of the world and she just wanted to stay in bed and buy clothes online. 

 

First thing, I told her, was to get out of bed and find people who are doing good things and help them (since it turns out she has enough clothes). This kind of helping is something we can all do, and probably are doing to some extent already.

 

Four other important things also come to mind, (although I didn't say these to my daughter because she doesn't always appreciate my advice): 

 

1. allow yourself to be moved

2. don't think it's not you

3. don't lose your sense of humor

4. remember to be here, now

 

Being moved is important anytime, but especially when responses seem to be required. I don't respond very well when I'm using my response as an armor against feeling things. This doesn't mean making up stories about why it's all hopeless, which is another way to avoid being moved by the events. It means feeling the river running underneath. And then I can also notice that what I do matters, it changes the river. 

 

Noticing that it's me, too is important. It's part of feeling things. I, too, can feel enraged and full of anger and fear. I'm capable of lashing out, being cruel. And if I notice that, maybe I won't lash out mindlessly while saying I'm innocent. I'll perhaps be able to move deliberately and even with compassion. This may make me more effective and powerful in the long run.

 

Not losing your sense of humor may be a corollary of the above. Having a relationship with my own shadow self, the part of me that's everything I disapprove of, works better when I can laugh. And not just a slightly embarrassed chuckle, the full bodied variety of laughter is good. 

 

Remembering to be here, now, means not giving up on having a practice when things get intense. When I put myself into another place and time, and take someone else's trouble as my own, I lose the life I have and the energy I get from having this moment, right here, perfect, the light through the leaves, breeze on my face, people I love. This is one of the ways we burn out, forgetting to have our own lives. Breathing and seeing and hearing and feeling and having this body, standing and falling, makes everything else possible. 

 

--Rachel Boughton, September 2017

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