• D Allen y Amigxs

Después de un minuto de meditación, todos tus pecados desaparecen. [After one minute of meditation.]


Hay un viejo dicho del zen que dice: "Después de un minuto de meditación, todos tus pecados desaparecen".

La pregunta es, ¿qué minuto es este que borra todos nuestros pecados? ¿Cual es el minuto de meditación que disuelve nuestro sufrimiento, nos muestra la luz en todo y abre nuestros corazones a este mundo que se nos ofrece en todo momento?


Cada vez que meditas, acumulas un patrimonio. Es como cuando poco a poco vas comprando una casa. Cada vez que pones dinero para comprar tu casa, vas invirtiendo en ella y un día la poseerás por completo. Cada vez que medites estarás invirtiendo en tu vida, y en ultima instancia en la vida del mundo. Por supuesto, tu meditación solo construye un presupuesto cuando estás meditando aquí en el momento presente, no si tratas de obtener algo en el futuro. Y a diferencia de ser completamente el dueño de tu casa  en  el futuro, tu ya posees completamente tu 'casa de meditación'. Solo que no la habitas totalmente, no habitas completamente tu vida.


A veces meditas pero sientes que no estás obteniendo los resultados que deseas. No te sientes más tranquilo. Todavía sufres mucho. Entonces puedes perder la paciencia y dejar de invertir. Pero si continúas meditando, aunque pienses que no estás obteniendo los resultados que deseas, estás invirtiendo en el equilibrio y la tranquilidad que ya están dentro de ti.


La meditación construye un patrimonio. Una energía fresca y vibrante se está acumulando aún si no nos damos cuenta. La meditación con koans aumenta más este patrimonio, un patrimonio para vivir más libre y abiertamente, para vivir más feliz, y con mas compasión.


Queremos dejar de sufrir. Incluso podemos anhelar poder despertar y ayudar a todos para que dejen de sufrir. Para hacer esto se requiere de una visión y luego de una integración en nuestra vida diaria. Este proceso de visión e integración lo podemos llamar transformación. De hecho, ya somos una mariposa, pero parece que no podemos vivir como lo que realmente somos hasta que pasemos por la transformación de la oruga a la mariposa.


La oruga no sabe que ya es esencialmente una mariposa. Ella no sabe que se está transformando en una mariposa. Puede que no sepa que está deshaciéndose del apretado capullo que la mantiene atrapada e incapaz de moverse.

Del mismo modo, es posible que no nos demos cuenta de que nos estamos transformando. Puede parecer que no está pasando nada. A veces cambiamos de manera importante, pero no nos damos cuenta de que hemos cambiado, de que estamos viviendo en el mundo de una manera diferente y más amorosa. Por ejemplo, yo viví durante mucho tiempo con una especie de paranoia leve, preocupándome si la gente me quería y si podía confiar plenamente en alguien y si los demás siempre querían algo de mí que yo no quería o no podía darles. Esta paranoia era como una parte de mi personalidad y no podía imaginar cómo sería vivir sin ella, aunque quería liberarme de ella. Entonces, un día, noté que ya no me sentía paranoico. ¡Me di cuenta de que no había sentido la paranoia durante unos meses! Había estado confiando más en la gente, no me preocupaba en absoluto de lo que otras personas pensaban de mí o si me querían o no. Simplemente me gustaban los demás o al menos estaba interesado en todos ... ¡porque todos son interesantes y vale la pena darse cuenta!


Así que la transformación podría estar sucediendo, aun cuando no nos damos cuenta. Sin embargo, no tenía dudas de que este cambio estaba relacionado con mi meditación y los koans con los que había estado trabajando y viviendo. Me habían cambiado, y de una forma que realmente no podía saber de antemano. Aprendí a confiar en este proceso de transformación y a confiar en lo que estaba sucediendo. En realidad, realmente no tenía que confiar en nada. Todo lo que tenía que hacer era continuar meditando; seguir derecho por el camino de montaña con 99 curvas; convertirme en Guanyin y encontrar refugio para una persona sin hogar; llenar un colador con agua; sacar el ganso de la botella sin dañar el ganso ni romper la botella; ver la flor que el Buda sostenía en silencio.


Si me conoces, sabes que generalmente no doy consejos. Es debido a que no veo mucha necesidad de eso. No creo que estés viviendo tu vida equivocadamente. No creo que estés meditando mal. No creo que debas ser arreglado porque no creo que de fondo estés roto. Pero puede que no te des cuenta de que no estás viviendo tu vida mal. Puede que no notes que no estás roto, que estás entero y completo. Como dice el koan, “Ese brillo solitario eres tu”.


Asi que…

Medita. Todos los días si puedes, aunque solo sea por diez minutos. Tu meditación construye tu patrimonio. No por algo que obtendrás solamente en el futuro, sino por lo que obtienes justo en la meditación (aquí y ahora). Es el estar aquí y ahora, presente, lo que construye el patrimonio


Vive con tu koan. Cualquier koan con el que estés trabajando, deja que te siga. Préstale tu atención. Vive con él día y noche. Tiene cosas maravillosas que mostrarte. Cada koan enciende una parte de tu vida, las grietas abren otra puerta para que puedas salir del aire viciado donde sientes que estás atorado al aire fresco que es esta vitalidad que tu ya eres. Un koan también puede permitirte reírte de ti mismo, con bondad, y eso es algo bueno. Un koan también podría abrir profundamente tu corazón, pues descubras que puedes ser más amable contigo mismo y con los demás.


Date cuenta lo que notas. Eso es lo más importante. Observa lo que está notando. Cada sonido, cada contracción en tu cuerpo, cada emoción, incluso cada pensamiento que fluye a través de ti, te está mostrando algo. Te está mostrando quién eres realmente y qué es lo que realmente amas.


Medita. Vive con tu koan. Date cuenta lo que notas.

Pareciera que son tres cosas, pero en realidad es la misma cosa.


¿Qué estás notando en este momento, aquí en tu maravillosa y brillante vida?



<english version> "After one minute of meditation, all your sins are wiped away."


There is an old zen saying: “After one minute of meditation, all your sins are wiped away.”

The question is, which minute is it that wipes away all our sins? Which minute of meditation is the one that dissolves our suffering, shows us the light in everything, and opens our hearts to this world that is in every moment offering itself to us?


Every time you meditate you build up equity. It’s like when you are slowly buying a house. Every time you pay more money to buy your house, you build up more equity in your house, and one day you will own it completely. Every time you meditate you are investing in your life, and ultimately in the life of the world. Of course, your meditation builds equity only when you meditating here in this present moment, not trying to get something in the future. And unlike one day in the future owning your house completely, you already completely own your ‘meditation house’. It’s just that you’re not fully inhabiting it, not fully inhabiting your life.


Sometimes you meditate but you feel you are not getting the results you want. You don’t feel more peaceful. You’re still suffering a lot. So you may become impatient and stop investing. But when you continue to meditate, even though you think you are not getting the results you want, you are building up equity in an equilibrium and stillness that is already inside you.


Meditation builds up equity. Fresh and vibrant energy is gathering even if we are not yet noticing it. Meditation with koans builds up even more of this equity, equity in living more freely and openly, more happily, and with more friendliness toward others.


We want to stop suffering. We may even yearn to wake up and help everyone stop suffering. Doing this requires insight and then integration into our daily living.This process of insight and integration we can call transformation. We’re in fact already a butterfly but it seems we can’t live as what we truly are until we go through the transformation from caterpillar to butterfly.

The caterpillar does not know she is already essentially a butterfly. She doesn’t know she is transforming into a butterfly. She may not know she is shedding the tight cocoon that has held her trapped and unable to move.


Similarly, we may not realize that we are transforming. It may seem like nothing much is happening. We sometimes change in important ways, yet not realize that we have changed, that we are living in the world in a different and more lovely way. For example, I lived for a long time with a kind of paranoia, worrying about whether people liked me and whether I could fully trust anyone and whether people always wanted something from me I didn’t or couldn’t give them. This paranoia was like a part of my personality and I couldn’t imagine what it would feel like to live without it, though I wanted to be free from it. Then one day I noticed I no longer felt paranoid. I realized I hadn’t felt paranoia for a few months! I had been trusting people more, didn’t worry hardly at all about what other people thought about me or whether they liked me or not. I just pretty much liked everyone, or at least was interested in everyone…because everyone is interesting and worth noticing!


So transformation might be happening even when we aren’t noticing it. I had no doubt, however, that this change was connected to my meditation and the koans I had been working and living with. They had changed me, and in ways I couldn’t really know in advance. I learned to trust this process of transformation, and to trust that it was happening. Actually, I didn’t really have to trust anything. All I had to do was continue to meditate; to go straight down the mountain road with 99 curves; to become Guanyin and find shelter for a homeless person; to fill a sieve with water; to get the goose out of the bottle without harming the goose or breaking the bottle; to see the flower that the Buddha was holding up in silence.


If you know me, you know I usually don’t give advice. That’s because I don’t see much need for it. I don’t think you are living your life wrong. I don’t think you are meditating wrong. I don’t think you need to be fixed because I don’t think you’re fundamentally broken. But you may not realize that you’re not doing your life wrong. You may not notice that you’re not broken, that you are already whole and complete. As the koan says, “That solitary brightness is you.”


So…

Meditate. Every day if you can, if only for ten minutes. Your meditation builds up equity. Not for something that you will get only in the future, but for what you get right there (right here and now) in your meditation. It’s being here and now, present, that builds up the equity.


Live with your koan. Whatever koan you’re working with, let it follow you around. Give it your attention. Live with it day and night. It has marvelous things to show you. Every koan lights up another part of your life, cracks open another door for you to walk through from the stale air of being stuck to the fresh air of this aliveness that you already are. A koan might also let you laugh at yourself, with kindness, and that’s a good thing. A koan might also open your heart profoundly, and you will discover you are able to be more kind to yourself, and to others.


Notice what you notice. This is the most important thing. Notice what you are noticing. Every sound, every twitch in your body, every emotion, even every thought that flows through you, is showing you something. It’s showing you who you really are and what you really love.


Meditate. Live with your koan. Notice what you notice.

It sounds like three things but it’s really just one thing.


What are you noticing right now, here in your marvelous and shining life?


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