• D Allen y Amigxs

How To Work With A Koan / Como Trabajar Con Un Koan

Actualizado: may 17

HOW TO WORK WITH A KOAN (versión español abajo)

There is no right way to work with a koan. You’ll find your own way with it. The koan will help you do that. Hearing a bit about what others do is also helpful. So here’s a bit about what I do and what others have told me they do.


The first thing about working with a koan is to have a meditation practice. By a meditation practice I mean you take some time most days to sit down, notice your breath, feel your body, listen to what’s around you and then just be there where you are. How long is up to you. How informal or formal is up to you. Maybe you get special cushions; maybe you just have an informal tea break. The main thing is having those moments of your life that you are calling your meditation.


The second thing is to be curious, inquisitive. Here are three questions that support that curiosity:

1. Where is this koan in my life?

Maybe the koan says, Put out the fire across the river. What or where is that in my life?

2. What is the wisdom gate in this koan?

A koan usually feels like a shut gate, yet there’s wisdom through that gate.

3. What’s the surprise?

A koan usually surprises me in some way. If I ‘get’ it and stop there, or am not much touched by it, there’s more there for me than I’ve noticed. Has my heart been opened a bit?


Let the koan come to you.

You don’t need to go after it and wrestle with it. (But you can do that if you want, and you might do it whether you want to or not.) Let it have you. It will find you. It might not come to you in words. It might come more like a hand or your shoulder or a gust of wind.


Notice your reaction to the koan.

When you first meet it, what happens? Whatever your reaction, it isn’t wrong and you don’t have to do anything to adjust it. It’s already the koan working with you. Maybe it feels flat, boring. You might not like it. It might move you in some way or surprise you. Is your first thought telling you you’re too stupid to understand? Do you feel frozen? Determined to solve this thing? Is your mind immediately analyzing the koan? Just notice. You’ll be noticing something about yourself, and that might be interesting.


Notice what you’re noticing. What’s showing up?

Go for a walk. What are you noticing? Where does your mind go? Wash the dishes. What’s your body feeling right then? Even if you’ve forgotten all about the koan on your walk or while washing the dishes, what tugs at your attention might be the koan showing you something.

Especially notice any images or memories floating up into your awareness. Notice how your body feels, physically and emotionally. And notice your dreams. Koans love to show up in dreams.


Letting the koan come to you and noticing what you’re noticing is what meditation is. Meditation is a combination of attention and curiosity that includes everything, even distraction and boredom. Distraction can be noticed and that allows curiosity about it. Curiosity about boredom is possible and invites us to give attention to it. When there is attention, there is some space and openness. When there is curiosity, we look more closely and more widely. What’s that bird over there? If I don’t just give it a name and stop there, I look at it’s colors and shape and beak. I see the forest it’s flying in. I hear it’s call. It might move me. I might be surprised.


And then there’s this: a koan often activates a delusion I have. That is, it hooks me into a place where I’m stuck, closed off, frustrated, turned away from life—though I might not have noticed. It’s not that the koan is making me stuck. It's showing me where I’m already stuck, where I’m suffering. Seeing that I’m stuck—stuck to a point of view, habitual ways, a fixed image of who I am, a defense department I carry around with me, etc.—is uncomfortable. Why? Because I’m seeing the ways I don’t let myself have my life, including how I’m not finding it easy to be kind to others. I’m seeing how I make myself small, and thus how I’m not letting myself be the whole unique individual I am nor the vastness I am: I’m pretending I’m not Buddha. --d allen


CÓMO TRABAJAR CON UN KOAN

No hay una forma correcta de trabajar con un koan. Encontrarás tu propio camino y el koan te ayudará a hacer eso. Escuchar un poco sobre lo que otros hacen también es útil. Aquí comparto algo sobre lo que yo hago y lo que otros me han dicho que hacen.


Lo primero al trabajar con un koan es tener una práctica de meditación. Por práctica de meditación quiero decir que te tomas un tiempo la mayoría de los días para sentarte, notar tu respiración, sentir tu cuerpo, escuchar lo que te rodea y estar allí donde estás. Por cuánto tiempo es tu elección. Qué tan informal o formal depende de ti. Quizás utilizas cojines especiales; tal vez hagas una pausa informal para tomar el té. Lo principal es tener esos momentos en tu vida a los que le das el nombre la meditación.


Lo segundo es ser curioso, inquisitivo. Hay tres preguntas que respaldan esta curiosidad:

  1. ¿Dónde está este koan en mi vida?

Tal vez el koan dice: Apaga el fuego al otro lado del río. ¿Qué o donde se presenta eso en mi vida?

  2. ¿Cuál es la puerta de la sabiduría en este koan?

Un koan generalmente se siente como una puerta bloqueada, pero hay sabiduría a través de esa puerta.

  3. ¿Cuál es la sorpresa?

Un koan generalmente me sorprende de alguna manera. Si lo consigo de inmediato y me detengo allí, o el koan no me conmueve mucho, existe algo más para mí, más allá de lo que había notado. ¿Se ha abierto un poco mi corazón?


Deja que el koan venga a ti.

No necesitas ir tras él y luchar con él. (Pero puedes hacerlo si lo deseas, y puede pasar si lo deseas o no). Deja que el koan te alcance, que te encuentre. Puede que no llegue en forma de palabras. Puede llegar como una mano tocando  tu hombro o una ráfaga de viento.


Observa tu reacción al koan.

Cuando lo conoces por primera vez, ¿qué te pasa? Cualquiera sea tu reacción, no está mal y no tienes que hacer nada para ajustarla. Es el koan trabajando contigo. Tal vez se siente plano, aburrido. Puede que no te guste. Puede conmoverte de alguna manera, o sorprenderte. ¿Tu primer pensamiento te dice que eres demasiado estúpido para entender? ¿Te sientes congelado? ¿Decidiste  resolverlo con mucho esfuerzo? ¿Tu mente está analizando de inmediato el koan? 

Solo presta  atención. Notarás algo sobre ti y eso puede ser interesante.


Nota lo que estás notando. 

¿Qué está apareciendo? Vas a caminar. ¿Qué estás notando? ¿A dónde va tu mente? Lavas los platos. ¿Qué siente tu cuerpo en ese momento? Incluso si has olvidado todo sobre el koan en la caminata o mientras lavas los platos, lo que te atrae podría ser el koan que te muestra algo. Especialmente observa cualquier imagen o recuerdo flotando en su conciencia. Siente cómo se siente su cuerpo, física y emocionalmente. Y nota tus sueños. A los koans les gusta aparecer en sueños.


Dejar que el koan venga a ti y notar lo que estás notando es lo que es la meditación. La meditación es una combinación de atención y curiosidad que incluye todo, incluso la distracción y el aburrimiento. La distracción se puede notar y eso permite que haya curiosidad al respecto. La curiosidad sobre el aburrimiento es posible y nos invita a prestarle atención. Cuando hay atención, hay algo de espacio y apertura. Cuando hay curiosidad, miramos más de cerca y más ampliamente. ¿Qué es ese pájaro allí? Si no solo lo nombro pero me detengo ahí a mirar  sus colores, su forma y pico, y veo el bosque en el que está cantando. Escucho su llamada. Puede que me conmueva, que me sorprenda


Y luego está esto: un koan a menudo activa o me permite ver como me engaño. Es decir, me engancha en un lugar donde estoy atrapado, cerrado, frustrado, alejado de la vida, aunque podría no haberlo notado. No es que el koan mismo me esté atorando. Solo me muestra dónde ya estoy atrapado, dónde estoy sufriendo. Ver que estoy atrapado, atrapado en un punto de vista, en formas habituales, una imagen fija de quién soy, una armadura que llevo conmigo, etc. El ver eso es incómodo. Porque estoy viendo las formas en que no me permito sumergirme en mi vida y, por lo tanto, cómo no me resulta fácil ser amable con los demás y vivir con corazón mas abierto. Veo cómo me hago pequeño y, por lo tanto, cómo no me dejo ser el individuo único que soy ni la inmensidad que soy: finjo no ser un Buda.  -d allen

  • Zen Mediation Oaxaca
  • Koan Salon Oaxaca