• D Allen y Amigxs

Meditar con una Pregunta en tu Corazón (Meditating with a question in your heart)


"¿Qué es meditación? Es el corazón de quien hace la pregunta. No busques en las palabras de los demás”.


"Jiang Ziya solía pescar colgando directamente un anzuelo sin cebo a un metro por encima del agua. Gritaba: "¡Pez, si estás desesperado por vivir, ven por ti solo y traga mi anzuelo!”


Cuando tenemos una pregunta profunda que proviene del corazón, ¿Por qué soy tan infeliz? ¿Quién soy yo, en realidad? nuestra mente quiere contestar la pregunta y obtener una conclusión para sentirse segura y tranquila. Así que llegamos a una conclusión lo más rápido posible. La conclusión a la que llegamos podría ser que no podemos encontrar una respuesta y entonces tratamos de distraernos de la pregunta.

Otra alternativa es que encontramos una respuesta que proviene de alguna autoridad externa (incluidos maestros espirituales), de la sociedad, la religión o la academia. ¡No nos damos cuenta de que nos conformamos con una conclusión que viene fuera de nosotros mismos, y a menudo del mismo condicionamiento que en primera instancia nos provocó la confusión con esa pregunta. Quizás podemos tener dudas acerca de esa conclusión, pero las hacemos a un lado para aferrarnos al falso sentido de resolución y seguridad que nos da esa conclusión.


No queremos dejar la pregunta abierta, vivir pacientemente con ella, dejar que se geste dentro de nosotros mientras vivimos nuestras vidas con atención. Creemos que el no-saber es algo que hay que superar, y por eso perdemos la posibilidad de que pueda ser un territorio rico y fértil de profunda serenidad que una conclusión que proviene de una creencia nunca podrá darnos.

Cuando te atreves a saltar al río del no-saber, podrías descubrir que estás flotando y que el río te lleva.

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Recientemente me he estado preguntando por qué el clima ha sido tan horribles en California central las últimas semanas. Muy frío para ser la primavera. Niebla y nubes bajas todos los días y sin sol durante mucho tiempo. ¿Por qué esta primavera es tan particularmente fría y oscura?


Nos hacemos preguntas todo el tiempo. A veces, nuestras preguntas son solo quejas: ¿Por qué estás haciendo tanto ruido? A menudo nuestras preguntas intentan encontrar soluciones a problemas prácticos: ¿Dónde puse mis llaves? ¿Por qué el refrigerador no funciona?


También hacemos preguntas más personales y que provienen de nuestros sentimientos: ¿Qué carrera elijo? ¿Por qué todavía no he encontrado mi media naranja? ¿Qué es esta inquietud que siento siempre?

Otras preguntas vienen de algún lugar en nuestros corazones (o desde lo más profundo de nuestras viseras). Estas son preguntas diferentes que aquellas que provienen de nuestras mentes.


Algunas preguntas que no parecen muy profundas contienen otras preguntas, quizás más profundas, desde el fondo del corazón. Pregunto qué tipo de carrera quiero, pero de fondo estoy preguntando cómo quiero vivir mi vida. Pregunto por qué a veces me siento tan confundido, pero de fondo me hago la pregunta más profunda: '¿Quién soy yo?' Esta pregunta de quién soy no es solo una cuestión sobre qué tipo de persona soy, sino más fundamentalmente, ¿Quién está viendo y oyendo y riendo y llorando? ¿Quién y qué soy yo, aquí en este mundo?


Algunas preguntas estimulan nuestra curiosidad intellectual por un momento o por una hora. Pero, ¿has tenido una pregunta que has llevado dentro de ti constantemente como un embrión? ¿Estás viviendo con una pregunta así ahora? Cuando tu pregunta proviene del corazón, del asombro, quizás de algo doloroso dentro de ti, y cuando la pregunta no te deja en paz, entonces es importante que vivas con la pregunta. Evitarla o tratar de reprimirla es una forma de alejarse de tu vida y la vida del mundo. La pregunta siempre es más importante que cualquier respuesta rápida. Es un tesoro mas grande que cualquier respuesta.

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El mundo es amplio, bello y amigable, y es para ti. Si no te parece así, entonces puedes preguntarte: ¿Qué es este mundo? ¿Quién soy? Si vives con una pregunta como esta con paciencia, con atención y ternura, entonces un día, como dijo el gran poeta Rilke, vivirás la respuesta. Y la respuesta no vendrá en forma de nuevas palabras e ideas que puedas llevarte a la cabeza. Ya estará entretejida en tus músculos y huesos, en su barriga y tu corazón. ¡Probablemente te sorprenderá!


Todo koan, como cualquier pregunta que surge del corazón, siempre es una pregunta. Siempre se trata de algo en tu vida, de algo en ti, de tus relaciones, o de tu mundo. Siempre se trata de quién eres. La respuesta siempre es tuya porque la respuesta siempre está dentro de ti. Es tu propia naturaleza verdadera. El koan solo te ayuda a descubrirlo.


La respuesta a tu pregunta puede no estar en el mapa que está utilizando para buscarla. Si dejas que un koan te acompañe, viva contigo, ese koan puede ayudarte a mirar donde generalmente no miras. Puede ayudar a liberarte del enredo de tu confusión y dolor. Cuando una serpiente se enreda, se desenreda por si misma. La mente y el corazón pueden hacer lo mismo. Tu pregunta se abre a la quietud y al silencio. Todo el tiempo, ya la quietud y el silencio han estado aquí para ti.


La poetisa Mary Oliver pregunta: "Dime, ¿qué planeas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?” Es una buena pregunta, verdad?


<English version>

Meditating with a Question in your Heart


“What is meditation? It’s the heart of the one who asks the question. Don’t look for it in the words of others.”


“Jiang Ziya used to fish by hanging a straight hook without bait three feet above the water. He’d call out, “Fish, if you’re desperate to live, come on your own and swallow my hook!”


When we have a deep question that comes from the heart—Why am I always so unhappy? Who am I, really?—our mind wants to settle the question, to get a conclusion so it can feel secure and at rest. So we grab at a conclusion as quickly as we can. The conclusion we grab might be that we can’t figure out an answer, so then we try to distract ourselves from the question. Alternatively, we find an answer but it comes from some authority—teachers (including spiritual teachers), society, religion, academia. We don’t see that we’re settling for a conclusion that is coming from outside ourselves, and often from the same conditioning as our conditioning that led us into the confusion of our question in the first place! We may have some doubt about the conclusion, but we push the doubt aside in order to hang on to the false sense of resolution and security the conclusion gives us.


We don’t want to leave the question open, patiently live with it, and let it gestate inside us while we attentively live our lives. We think not-knowing is something to be overcome, and so we miss the possibility that it may be a rich and fertile territory with a depth of serenity that a settled conclusion in the form of a belief or bumper sticker can never give us.

When you jump into the river of not-knowing, you might discover that you float and that the river is carrying you.

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Recently I’ve been asking myself why the weather has been so awful for weeks now. Very cold for spring. Fog and low clouds every day and no sun for a long time. Why are we having such an unusually cold and dark spring?


We ask questions all the time. Sometimes our questions are really just complaints: why are you making so much noise!? Often our questions are trying to find solutions to practical problems: Where did I put my keys? Why isn’t the refrigerator working?

We also ask questions that feel more personal and come more from our feelings: What career do I want? Why don’t I have a romantic relationship? What is this restlessness that I always feel?


Other questions come from somewhere in our hearts (or from deep in our bellies). These are a different kind of question than those that comes from our minds.

Some of our questions may not seem very deep but they often have other, perhaps deeper, questions from the heart underneath. I ask what kind of career I want, but underneath I’m asking how I want to live my life. I ask why I sometimes feel so confused, but underneath I’m asking the very profound question, ‘Who am I?’ This question of who I am may not be a question only about what kind of person I am, but more fundamentally, who is seeing and hearing and laughing and crying? Who and what am I here in this world?


Some questions stimulate our intellectual curiosity for a moment or an hour. But have you had a question that you have carried inside you like an embryo? Are you living with a question like that now? When your question comes from your heart, from wonder, perhaps from something painful inside you, and when the question won’t leave you alone, then it is important to live with the question. Avoiding it or trying to repress it is a way of turning away from your life and the life of the world. Your question is always more important than any quickly concluded answer. It’s more of a treasure than any answer.

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The world is vast and beautiful and friendly, and it’s for you. If it doesn’t seem that way, then you can ask yourself: What is this world? Who am I? Living with a question like this patiently, with attention and tenderness, you will, as the great poet Rilke said, one day live your way into the answer. And the answer won’t come in the form of new words and ideas to carry around in your head. It will be already woven into your muscles and bones, into your belly and heart. Probably it will surprise you!


Any koan, like any question from the heart, is always a question. It’s always about something in your life, something in you, in your relationships, your world. It’s always about who you are. The answer is always yours because the answer is always already inside you. It’s your own true nature. The koan just helps you discover it.


The answer to your question may not be on the map you are using to look for it. If you let the koan accompany you, live with you, a koan can help you look where you don’t usually look. It can help you walk free from the tangle of your confusion and pain. When a snake gets tangled up, it untangles itself. The mind and heart can do the same. Your question opens into stillness and silence. All along, they’ve been here for you.


The poet Mary Oliver asks, ‘Tell me, what is it you plan to do with your one wild and precious life?” A good question to ask, yes?

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