• D Allen y Amigxs

Una olla de fideos desperdiciados/A pot of wasted noodles


Zhenxie fue a la cocina y vio una olla de fideos hirviendo. De pronto se desfondó la olla.

Los monjes estaban cabizbajos y dijeron, - ¡Qué desperdicio!

Zhenxie dijo, - Una cubeta volcada es una alegría. ¿Por qué están molestos?

Un monje dijo, - El maestro puede encontrar deleite en esto.

Zhenxie gritó, - ¡Realmente es una pena desperdiciar una olla de fideos!


I

Había una oferta del terreno, se estaba elaborando el diseño arquitectónico, la recaudación de fondos parecía prometedora. Muy pronto el sitio podría ser desmontado y nuestro nuevo centro de retiros en el campo podría construirse. Habíamos realizado mucha planificación y negociación. Generamos mucho entusiasmo. Luego recibimos la llamada telefónica: debido a las complicadas leyes que rigen a las ONG, no podíamos aceptar la oferta del terreno y no podíamos construir allí después de todo. "Qué desperdicio", se lamentó una persona. Otros estuvieron de acuerdo: "Todo ese tiempo, energía y dinero gastados, y después de una sola llamada telefónica todo se ha puesto patas arriba".


Cuando era más joven, durante muchos años viví con ansiedad crónica y depresión intermitente. Había varias razones, pero una principal fue lo que solíamos llamar angustia existencial. Sentí que estaba desperdiciando mi vida, o mi vida me desperdiciaba a mí. Solamente iba a morir, ¿y para qué? Pensé que una vida con significado era posible, y me empeñaba a encontrarla o a crearla, a veces obsesivamente. Pero las circunstancias parecían obstaculizarme. Luego, cuando estaba libre de circunstancias difíciles, parecía desperdiciar mi tiempo y energía yo mismo. Incontables veces pensé cómo mi vida estaba pasando y cada momento se desperdiciaba al no vivir de una manera significativa.


Cuando sientes que estás desperdiciando tu vida, o tu vida se está desperdiciando sin que puedas controlarlo, ¿qué está pasando realmente? ¿Qué se siente y qué está sucediendo realmente? Y también, ¿cómo es en esos momentos cuando no tienes duda de que estás viviendo con significado, viviendo de una manera buena y profunda, y que tu vida no es de ninguna manera un desperdicio?


¿Qué tal ahora? ¿Este momento es un desperdicio? ¿Estás perdiendo este momento?


¿Cómo no desperdiciarías esta olla de fideos?


II

A veces las cosas pasan repentinamente. La premisa del programa de televisión The Leftovers es que millones de personas desaparecen repentina y literalmente en un instante. Los niños con los que desayunas, el cónyuge que te habla desde la otra habitación, tus abuelos que están limpiando el jardín ... desaparecen en un instante, sin explicación. El programa explora cómo las personas responden a esto. Algunos dejan a sus familias y se unen a nuevos cultos. Algunos hacen terapia. Otros se permiten sus deseos o intentan hacer una nueva vida en el bosque.


Entonces, ¿cómo respondes cuando hay un cambio dramático y repentino en tu vida? Tu vida ha estado avanzando tranquilamente, cocinando con calma. Tal vez estés cerca de lograr un objetivo soñado: los fideos están casi listos, y esperas que estén realmente sabrosos.


Nos dicen que la aceptación es lo importante. Entonces podemos trabajar para cultivar una actitud de aceptación. Podemos replantear lo que sucedió para que no parezca tan malo. Por ejemplo, podría ayudar si creemos que algo bueno vendrá de los fideos derramados, y por supuesto podría ser así. Puede ser útil adoptar una actitud de resignación sobre las cosas que no podemos evitar, tal vez porque nos cause menos estrés. Podríamos tratar de mantener el punto de vista de que todo lo que sucede es una oportunidad para aprender algo nuevo.


¿Zhenxie aboga por la aceptación? Él dice que una olla volcada es una alegría, sí, así que podríamos pensar que nos está diciendo que no solo aceptemos lo que está sucediendo sino que lo convirtamos en algo positivo. ¿Es eso lo que Zhenxie está haciendo? Sin embargo, Zhenxie también grita: "¡Es una pena desperdiciar una olla de fideos!"


El monje que dice que el maestro puede deleitarse con los fideos derramados ya ha creado un problema con los fideos estropeados, ¿no es cierto? Así que elogia al maestro por su habilidad para encontrar deleite incluso en fideos derramados, en lo que probablemente fue una cena especial, ya arruinada.


La respuesta de Zhenxie es dejar que los fideos derramados, la cena perdida, sean lo que son sin convertirlo en un problema. Es un problema que no es un problema. ¿Eso es una contradicción? ¿Es necesario cultivar la aceptación? ¿O es simplemente una pena desperdiciar una olla de fideos?


El mundo está brillando y luego algo sucede y comenzamos a hacer una historia sobre un problema. Y si la historia continúa, el mundo real comienza a desaparecer. Para Zhenxie, la olla de fideos desparramado no es preocupante; es una especie de alegría. No, tal vez, porque piense de él de manera diferente a los monjes, sino porque lo experimenta de manera diferente.


¿Cómo desperdiciarías esta olla de fideos?



Una de las cosas que me gusta de Oaxaca Zen y nuestra cultura de Pacific Zen es que no estamos tratando de arreglar a nadie. No estamos impulsando unos a otros hacia la superación personal. Somos más libres que eso. Simplemente nos estamos acompañando y amándonos unos a otros. Me he estado preguntando si eso podría aplicarse también a las situaciones. Partidas repentinas. Cubetas volcadas. Fideos perdidos.

¿Hay algo sobre la olla derramada de fideos cocidos que necesita ser arreglado? Bueno, tendremos que limpiar el desorden, tal vez conseguir una olla nueva y más fideos. Tal vez tengamos hambre esta noche. ¿Qué más?

--d allen



A Pot of Wasted Noodles


Zhenxie went into the kitchen and saw a pot of boiling noodles. Suddenly the bottom fell out of the pot.

The monks were crestfallen and said, "Oh what a waste!"

Zhenxie said, "An overturned bucket is a joy. Why are you disturbed?"

A monk said, "The master can take delight in it."

Zhenxie yelled, "Really, it's a shame to waste a pot of noodles!"


I

The land was offered, the architectural drawings were underway, the fundraising was looking promising. Very soon the site could we cleared and our new retreat center in the countryside could get built. We’d been through a lot of planning and negotiating. We’d generated a lot of enthusiasm. Then we got the phone call: Because of complicated laws governing NGOs we couldn’t accept the offer of the land and couldn’t build there after all. “What a waste,” lamented one person. Others agreed: “All that time and energy and money spent, and after just one phone call it’s all turned upside down.”


When I was younger, I spent many years living with chronic anxiety and intermittent depression. The reasons were various, but a major one was what we used to call existential angst. I felt I was wasting my life, or it was wasting me. I was just going to die, and for what? I thought a meaningful life was possible, and I was driven, obsessively at times, to find it or create it. But circumstances seemed to prevent me. Then when I was free from hindering circumstances I seemed to waste my time and energy all by myself. Countless times I thought how my life was ticking away and every moment was being wasted in not living in a meaningful way.


When you feel you’re wasting your life, or your life is wasting away out of your control, what’s actually going on? What’s it feel like and what’s really happening? And also how is it at those times when you have no doubt that you’re living in a meaningful way, living in a good and deep way, and that your life is in no way a waste?


How about right now? Is this moment a waste? Are you wasting this moment?


How would you not waste this pot of noodles?


II

Sometimes things happen suddenly. The premise of the TV show The Leftovers is that millions of people suddenly and literally vanish in an instant. The kids you’re eating breakfast with, the spouse who’s talking to you from the other room, your grandparents out cleaning up the garden—gone in an instant, no explanation. The show explores how people respond to this. Some leave their families and join new cults. Some do therapy. Others indulge their desires or try to make a new life out in the woods.


So how do you respond when there’s a sudden dramatic change in your life? Your life has been moving along nicely, cooking away. Maybe you’re getting close to achieving a cherished goal—the noodles are almost ready, and you expect they’re going to be real tasty.


We’re told that acceptance is the important thing. So we may work to cultivate an accepting attitude. We can reframe what happened so it doesn’t seem so bad. For example, it might help to believe some good will come from the spilled noodles, and of course it might. It might help to take an attitude of resignation about things we can’t prevent, because we’ll maybe be less stressed about it. We might try to hold the viewpoint that everything that happens is an opportunity to learn something new.


Is Zhenxie advocating acceptance? He says an overturned pot is a joy, yes, so we might think he is telling us not only to accept what’s happening but to make it into something positive. Is that what Zhenxie is doing? Yet Zhenxie also yells, “It’s a shame to waste a pot of noodles!”


The monk who says that the master can take delight in the ruined noodles has already made a problem of the spilled noodles, hasn’t he? So he’s praising the master for his ability to find delight even in ruined noodles, in what I’m imagining was a special dinner that’s now ruined.


Zhenxie’s response is to let the spilled noodles, the lost dinner, be what they are without making it into a problem. It’s a problem that’s not a problem. Is that a contradiction? Is it necessary to cultivate acceptance? Or is it just a plain shame to waste a pot of noodles?


The world is shining and then something happens and we start to make a story about a problem. And if the story continues, the real world starts to disappear. For Zhenxie, the ruined pot of noodles is not disturbing; it’s a joy of sorts. Not, perhaps, because he thinks about it differently from how the monks do, but because he experiences it differently.


How would you waste this pot of noodles?


One of things I like about Oaxaca Zen and our culture of Pacific Zen is that we’re not trying to fix anybody. We’re not pushing one another toward self-improvement. We’re freer than that. We’re just accompanying and loving one another. I’ve been wondering if that might apply also to situations. Sudden departures. Overturned buckets. Wasted noodles.

Is there something about the spilled pot of boiled noodles that needs fixing? Well, we’ll need to clean up the mess, maybe get a new pot and more noodles. Maybe we’ll be hungry tonight. What else?

--d allen

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